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¿Cómo terminar con la deflación en Japón? Fácil, abolir los billetes

Negocios

Japon - BOJ - Haruhiko Kuroda
Haruhiko Kuroda, gobernador del Banco de Japón (BOJ).

Tokio, Japón. 9 agosto, 2018. La medicina monetaria en Japón está manteniendo viva a la economía, pero con desagradables efectos secundarios. La búsqueda de una nueva cura debe comenzar con una simple pregunta: ¿Y si el Banco de Japón tirara por la ventana sus máquinas de impresión de billetes?

En lugar de inundar de más yenes a una economía que ya ha absorbido el triple de fondos baratos del banco central en cinco años sin ninguna señal de la tan esperada inflación del 2%, tal vez sea hora de abolir el efectivo por completo. ¿Dónde hemos escuchado esto antes? En pequeños países europeos como Suecia y Dinamarca. Y no tan pequeños, como India y China la idea cada vez toma mas fuerza.

¿Ya nos aburrimos?

El Banco de Japón ha triplicado su base monetaria en los últimos cinco años, sin embargo el objetivo de una inflación del 2% sigue siendo difícil de alcanzar.

Japon M1

Hoy el monto total de dinero en circulación es la astronómica cifra de casi 503 billones de yenes, según el Banco de Japón.

Si bien se culpó con razón a los anteriores jefes del BOJ (Banco de Japón) por no actuar con la suficiente agresividad para evitar que el país cayera en la deflación, la timidez no es una acusación contra Haruhiko Kuroda. Comenzando con su primera reunión de política monetaria como gobernador en abril de 2013, Kuroda amplió las tenencias del banco central de bonos y letras del Estado al 48% de los valores en circulación, desde sólo el 12%. También hizo que el BOJ sea uno de los 10 principales accionistas en el 40% de las compañías japonesas que cotizan en bolsa, según Travis Lundy, un analista que publica en Smartkarma.

Luego, a principios de 2016, Kuroda se embarcó en una aventura aún mayor para eliminar la mentalidad deflacionaria de las empresas japonesas. Siguiendo el ejemplo de Dinamarca, Suecia, Suiza y la zona del euro, el Banco de Japón adoptó una política de tasas de interés oficiales negativas.

Un año y medio de ese experimento -por no mencionar los más de 20 años de tasas interés cero que le precedieron- no ha ido a ninguna parte. La inflación subyacente, excluyendo los alimentos frescos, se situó en el 0,8% en junio. Con la tasa de desempleo en su punto más bajo de los últimos 26 años, del 2,2%, como señala Yuki Masujima, economista japonés de Bloomberg, la inflación debería, en teoría, acercarse al 1,5%.

No sólo los precios están fuera del objetivo, un efecto secundario de las tasas de interés negativas, sino que ahora es obvio que la rentabilidad de los bancos japoneses ha empeorado. La razón es simple: Incluso si el BOJ obliga a los prestamistas comerciales a estacionar más de sus fondos excedentes en una tasa negativa de 0,1%, no es tan fácil para los bancos traspasar tasas de interés negativas a los depositantes. Esto se debe a que la gente tiene una alternativa que paga una tasa garantizada de 0%: efectivo.

Demasiados billetes

Más del 20% de la base monetaria del Banco de Japón está compuesta por billetes. Japón es una sociedad que depende en gran medida del dinero en efectivo. La tasa de pago sin efectivo es de sólo del 20%. Mientras la preferencia de la gente por mantener el yen físico no cambie por la fuerza, puede que no sea posible para el BOJ continuar con su política de tasas de interés negativas indefinidamente, dado lo que le está haciendo a los bancos. Los ajustes de la semana pasada en la política monetaria mostraron que se está empezando a sentir fatiga. Si el pesimismo gana terreno, la campaña contra la deflación del Primer Ministro Shinzo Abe habrá terminado.

Para rescatarla, Abe debe ir más allá de las iniciativas del sector privado, como el servicio de pago de teléfonos inteligentes “PayPay” basado en QR, que se lanzará recientemente, una iniciativa conjunta ente SoftBank y Yahoo Japón. Lo que se necesita es un impulso del sector público para sustituir todo el efectivo físico por una moneda digital nacional. Suecia puede que deje de utilizar efectivo en 2023. No hay razón por la que un Japón tecnológicamente avanzado no pueda llegar antes.

Una moneda digital respaldada por el Estado facilitaría al Banco de Japón y al Ministerio de Finanzas la realización de experimentos de “dinero helicóptero“. El BOJ crearía nuevo dinero electrónico y se lo daría al gobierno contra un bono perpetuo vendido por el ministerio de finanzas a la autoridad monetaria. El ministerio luego acreditaría el dinero electrónico a las cuentas bancarias de la gente con la condición de que cada mes el regalo se ahorre – y no se gaste – bajando su valor, digamos, en un doceavo de 1%.

Por lo tanto, una parte de la oferta monetaria de Japón estaría efectivamente bajo tasas de interés negativas. Un mayor gasto estimularía la inflación. Si la gente tratara de eludir el problema cambiando el regalo en yenes por dólares, la moneda japonesa se debilitaría. Eso también sería inflacionario. La tasa de interés de las reservas bancarias podría entonces elevarse a cero, lo que supondría un alivio muy necesario para los bancos. Con el tiempo, el Banco de Japón podría convertir el dinero helicóptero en su principal herramienta de política monetaria, y cancelar las compras de valores gubernamentales, ETFs (Exchange-Traded Funds) y bonos corporativos, permitiendo que los mercados de activos vuelvan a funcionar con normalidad.

Abe llegó al poder en diciembre de 2012 prometiendo un liderazgo fuerte y vendiendo a los votantes la idea de que la demografía negativa de Japón no tenía que ser su destino: Una población que envejece y se reduce no es razón para aceptar una economía más pequeña cada año. A su favor, Abenomics logró detener una caída de 15 años en el PIB nominal, que estaba llevando al país a la irrelevancia frente a una China que resurge. Quizás Abe, tenga un problema mayor con respecto a la reducción de la población, ya que de continuar, Japón estaría enfrentando su propia extensión, y no por razones económicas sino por falta de hombres, que en su edad fértil, prefieren muñecas sexuales a verdaderas mujeres.

PIB subiendo de nuevo

Las políticas del Primer Ministro Shinzo Abe han detenido un descenso de 15 años en el PIB nominal de Japón.

Japon PIB

Pero el trabajo está lejos de haber terminado. La implacable presión sobre Beijing por parte de las políticas comerciales de la administración Trump empujará a China a buscar más influencia en la región y más allá de ella, mediante el aumento del financiamiento a la Ruta de la Seda y nuevas carreteras. Ahora no es el momento para que Kuroda abandone el botiquín, ni es el momento de persistir con la dosis actual, lo que sólo debilitaría a los prestamistas japoneses hasta el punto de que no podrán competir con sus rivales chinos para financiar proyectos de infraestructura.

¿Y si ilegalizar el dinero físico sigue siendo una opción valida? Tal vez sea posible intentarlo.


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