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En EE.UU. centros comerciales ven desaparecer a los compradores

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Malls vacios

 

  • La burbuja de las .com al final tenia razón, solo que se adelantaron a su tiempo. Faltaban los smartphones, 4G, banda ancha, eCommerce, en resumen una mayor penetración de Internet.
  • Las tiendas por departamento en EE.UU. ven “rápido declive”. Amazon gana ‘guerra del retail’: tiendas cierran a ritmo récord en EE.UU.

EE.UU. 13 junio, 2018. Mientras batallan con el aumento del comercio electrónico, los centros comerciales tratan de limpiar sus libros de propiedades en declive para poder centrarse en los más rentables. Eso les resulta difícil porque sólo hay un pequeño grupo de inversionistas que están dispuestos a hacerse cargo de un centro comercial que declina y son aún menos aquellos que pagarían lo que pretenden los dueños.

Sólo unos US$ 3.000 millones de propiedades de comercio minorista cambiaron de manos en abril, un 27% menos que un año antes y la cifra mensual más baja desde febrero de 2013, según los últimos datos de Real Capital Analytics Inc.

Gigantes de los centros comerciales como Simon Property Group y GGP gastan miles de millones de dólares para actualizar sus propiedades, agregando experiencias que no pueden encontrarse online y reinventando los grandes espacios que dejan las tiendas por departamentos que fracasan. Pero hay un conjunto creciente de centros comerciales de menor nivel que han perdido demasiada importancia como para justificar una renovación costosa.

El desarrollo tecnológico ha cambiado por completo los hábitos de consumo de los compradores, lo que ha afectado notablemente el retail o comercio minorista. De hecho, en este preciso momento hay dos fuertes tendencias que están disminuyendo drásticamente las visitas a las tiendas físicas: el eCommerce y el Nesting.

La cadena de zapaterías Payless, que parecia omnipresente, presentó su quiebra el año pasado y ha cerrado cientos de locales. Ralph Lauren, por su parte, dijo que bajará definitivamente la cortina de su tienda insignia Polo en la Quinta Avenida, un símbolo de lujo pasado de moda que ya no atrae a los compradores de hoy.

Y el minorista de ropa para adolescentes Rue21 podría ser la próxima víctima. La cadena, que tiene cerca de mil tiendas, se prepara para declararse en quiebra ya este mes, según personas al tanto de la situación. Hace sólo unos años, se vendió a la firma de capital riesgo Apax Partners por unos US$ 1.000 millones.

“Es un sector que todavía está buscando respuestas”, dijo Noel Hebert, analista de Bloomberg Intelligence. “No sé cuántos centros comerciales pueden reinventarse”. La rápida caída de tantos minoristas ha dejado a los centros comerciales con cientos de locales vacíos, y los daños podrían solo estar empezando. Más del 10% del espacio minorista de Estados Unidos, o cerca de 93 millones de metros cuadrados, podría tener que cerrarse, convertirse a otros usos o renegociarse con arriendo más bajos en los próximos años, según datos de CoStar Group.

“Es un entorno difícil. No creo que nadie previera que el declive de las tiendas por departamentos se produciría tan rápido”, dijo Joe Coradino, máximo responsable de Pennsylvania Real Estate Investment Trust, que posee 21 centros comerciales en la región estadounidense del Atlántico Medio. “Claramente los vendedores están de rodillas”.

El máximo responsable ejecutivo de Urban Outfitters, Richard Hayne, no ahorró palabras para definir la situación. Los centros comerciales agregaron demasiadas tiendas en los últimos años y demasiadas venden lo mismo: ropa. “Esto creó una burbuja y, como en el caso de la vivienda, la burbuja ahora ha estallado”, dijo. “Estamos viendo los resultados: se cierran puertas y los arriendos retroceden. Esta tendencia continuará en el futuro previsible y puede incluso acelerarse”.

HHGregg, Gordmans Stores y Gander Mountain se declararon en bancarrota en 2017. RadioShack, por su parte, solicitó por segunda vez en dos años la protección de sus acreedores en el marco del capítulo 11 de la ley de quiebras de Estados Unidos. Otras compañías clausuran tiendas sin declararse en bancarrota. Sears Holdings, Macy’s y JC Penney están cerrando, entre todas, cientos de locales comerciales, en medio de una caída especialmente dolorosa en el sector de tiendas departamentales.

“La industria está empezando a adaptarse al desafío secular de aumentar la penetración online”, dijo Christian Buss, analista de Credit Suisse Group AG. Pero hasta las marcas que se han mudado agresivamente a Internet tienen dificultades para igualar el crecimiento del líder del mercado, Amazon.

Malls vacios
Ya no es extraño encontrarse solo en los malls de EE.UU.

 

Entre las razones de la reciente desaparición de tiendas estadounidenses, mencionamos 3:

1. La gente está comprando más cosas en línea que antes

La explicación más sencilla de la desaparición de tiendas físicas es que Amazon está consumiendo el sector minorista. Entre 2010 y 2016 las ventas de Amazon en Norteamérica se quintuplicaron de US$ 16.000 millones a US$ 80.000 millones. El año 2017, el ingreso de Sears fue de US$ 22.000 millones, entonces se podría decir que Amazon ha crecido por tres Sears en seis años.

Lo que es todavía más asombroso es que según varios informes, la mitad de las casas estadounidenses ahora tienen subscripción a Amazon Prime.

Pero la historia completa es más grande que Amazon. La compra en línea ha tenido éxito durante mucho tiempo en las categorías de medios y entretenimiento, como libros y música. Pero políticas fáciles de devolución han hecho que la compra en línea sea barata, fácil y libre de riesgo para los consumidores de ropa, la cual es actualmente la categoría más grande de comercio electrónico.

El éxito de start-ups como Casper, Bonobos y Warby Parker (en camas, ropa y anteojos, respectivamente) ha obligado a los minoristas con tiendas físicas a ofrecer rebajas y conveniencia parecidas a las que se consiguen en línea.

2. EE.UU. construyó demasiados centros comerciales

Actualmente hay unos 1.200 centros comerciales en EE.UU. En una década quizás haya unos 900. Eso no es exactamente la ‘muerte de los malls’, pero los centros comerciales están en declive y eso es inevitable.

Entre 1970 y 2015 la cantidad de centros comerciales en el país creció con más de dos veces el ritmo del crecimiento de la población, según Cowen Research. De acuerdo con una medida de abundancia consumista (área bruta alquilable) EEUU tiene un 40% más de espacio de compras per cápita que Canadá, cinco veces más que Reino Unido y 10 veces más que Alemania. Entonces no resulta una gran sorpresa que la Gran Recesión haya propinado un golpe tan devastador: según Cushman and Wakefield, una empresa de investigaciones sobre los bienes raíces, las visitas a centros comerciales descendieron en un 50% entre 2010 y 2013… y han seguido bajando cada año después.

Los centros comerciales son combos minoristas y cuando se desenredan los combos, el daño colateral es masivo. Por ejemplo, consideremos la TV paga, donde ESPN ha perdido a millones de subscriptores durante los últimos años a medida que los hombres jóvenes —uno de sus segmentos demográficos más importantes— abandonan los paquetes de canales que son vitales para la distribución de ESPN.

En el sector minorista, cuando arrendatarios ancla como Macy’s fracasan, esto significa que menos de sus clientes deambularán por el mall para luego entrar a American Eagle. Algunas tiendas hasta tienen una cláusula de “coarrendamiento” en los centros comerciales que les da el derecho de romper el contrato de alquiler e irse si el arrendatario ancla cierra sus puertas. El fracaso de una o más tiendas por departamento finalmente puede provocar el cierre de un centro comercial completo. El efecto domino.

3. Cambio de gastos: del materialismo a comidas con amigos

Incluso si el comercio electrónico y demasiado espacio de compras confabularon para provocar miles de cierres de tiendas minoristas, ¿por qué está ocurriendo este colapso mientras que los sueldos de los trabajadores de bajos ingresos están subiendo más rápidamente que en cualquier momento desde los años 90?

Primero, aunque los sueldos incrementados obviamente son excelentes para los trabajadores y para la economía en general, pueden presentar dificultades para empresas de bajos márgenes que dependen de mano de obra barata … como las tiendas minoristas. Cajeros y vendedores minoristas son las dos categorías de empleo más grandes del país, con unos 8 millones de trabajadores entre las dos. El ingreso medio para ambas ocupaciones es menos de US$ 25.000 al año. Pero recientemente, nuevas leyes sobre el salario mínimo y un ajustado mercado laboral han aumentado los sueldos de los trabajadores más pobres, apretando a minoristas que ya están bajo presión de Amazon.

Segundo, las tiendas de ropa han entrado en declive a medida que los consumidores cambiaron sus gastos de ropa a viajar y salir a comer. Antes de la Gran Recesión, la gente compraba muchas cosas, como casas, muebles, autos y ropa … y el sector minorista creció dramáticamente en los años 90. Pero algo grande ha cambiado. El gasto en ropa ha disminuido: su participación en el gasto total de los consumidores ha bajado en un 20% durante este siglo.

¿Qué está aumentando? Los viajes. La ocupación en los hoteles está floreciendo. Las aerolíneas domésticas han transportado a más pasajeros cada año desde 2010 y el año 2017 las aerolíneas estadounidenses establecieron una nueva marca con 823 millones de pasajeros.

El auge de los restaurantes ha sido aún más dramático. Desde 2005 las ventas en “lugares de servicios alimenticios y de bebidas” han crecido al doble el ritmo de todos los demás tipos de gasto minorista. En 2016, por primera vez en la historia, los estadounidenses se gastaron más dinero en restaurantes y bares que en tiendas de comestibles.

También hay un elemento social en todo esto. Muchos jóvenes son motivados por las experiencias que servirán como el mejor contenido para postear en redes sociales, ya sea una foto en una playa o un plato bien iluminado de tostadas con paltas. Parece cómico pero el tipo de preguntas como “¿qué experiencia regularmente producirá el post más popular en Instagram?” realmente impulsan la conducta de personas de 13 años o más.

Esto resulta importante para los centros comerciales, según dice Barbara Byrne Denham, una economista senior en Reis, una empresa de análisis de datos sobre bienes raíces. Las tiendas por departamento han fracasado como anclas, pero mejores opciones en cuanto a comida, entretenimiento y hasta fitness quizás atraigan de nuevo a los adolescentes y a las familias a los centros comerciales en apuros, donde quizás lleguen hasta las tiendas físicas que actualmente corren peligro de cerrar.


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