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El crecimiento de las “golondrinas” y la “mala pata”

Columnas

eConsult - Gonzalo Sanhueza
Por Gonzalo Sanhueza, socio de Econsult RS Capital y director de empresas.
Santiago, Chile. 11 septiembre, 2017. Durante las últimas semanas hemos visto y escuchado al gobierno una y otra vez aclarar que la recuperación del crecimiento económico, que se empieza a vislumbrar y debiera asentarse con más fuerza el próximo año, corresponde a un evento cíclico, independiente del gobierno de turno, excusándose de alguna manera de la desaceleración económica experimentada por nuestro país durante los últimos cuatro años. Tanto es así, que la Presidenta metaforizó con el tema, asimilando al crecimiento con una “golondrina”, y el actual ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, acusó de “mala pata” a la administración actual por los resultados económicos alcanzados.

Sin embargo, hay mediciones del crecimiento que no son cíclicas y resisten todo tipo de metáforas y aclaraciones: el crecimiento potencial y el crecimiento tendencial, y el deterioro experimentado por estos dos indicadores durante el último gobierno preocupa, y bastante.

En efecto, de acuerdo con cifras del Banco Central, el crecimiento del PIB potencial, correspondiente al crecimiento máximo posible de acuerdo al escenario actual, se encuentra en 2,6%, y el crecimiento del PIB tendencial, correspondiente al crecimiento máximo posible si volviésemos a las tasas de inversión históricas con una productividad creciendo al 1% anual, se encuentra en un rango de entre 3% y 3,5%. Estas cifras se comparan con un PIB potencial, cuatro años atrás, de 4,8%, es decir, durante los últimos cuatro años se perdieron dos puntos porcentuales de crecimiento.

Esto es muy alarmante, porque el crecimiento es acumulativo. De esta manera, si el crecimiento para los próximos 10 años era de 4,8% y ahora cayó a 2,6%, esto se traducirá en un ingreso medio del país en 10 años un 20% más bajo, y los recursos fiscales caerán de la misma manera.

Estos antecedentes indican que las políticas implementadas por el último gobierno han afectado negativamente el crecimiento y, más grave aún, en forma permanente.

El problema es que estos números son tan bajos, que lo que está realmente en riesgo es alcanzar nuestra meta de convertirnos en un país desarrollado. Si tomamos como ejemplo países que lograron recientemente el desarrollo, como Corea del Sur, Singapur, e incluso Hong Kong, se observa que estos países crecían a tasas en torno al 6% cuando tenían el mismo ingreso per cápita que Chile, muy lejos de las tasas a las que Chile crece hoy.

Así, un desafío importante y urgente que enfrentará el próximo gobierno será detener el deterioro del producto potencial y hacerlo converger lo más rápido posible al producto tendencial. Los estudios internacionales muestran que entre los factores identificados como más problemáticos para hacer negocios y, por lo tanto, los más prioritarios a resolver se encuentran la ineficiencia de la burocracia gubernamental y la necesidad de disminuir la carga que impone la regulación, las regulaciones laborales, que en Chile son demasiado restrictivas, y la calidad de la educación de la fuerza de trabajo.

Por ahora, no nos queda más que esperar para saber cuáles serán los mecanismos que implementará el próximo gobierno para recuperar el crecimiento potencial, y confiar en que estos serán los más eficaces para revertir esta situación y reanudar de una buena vez nuestro camino al desarrollo.


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