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Las máquinas eliminarán el 50% de los puestos de trabajo actuales en 30 años

Infonews

  • A este ritmo, en 2030 la mitad de los empleados de Japón serán robots.

EE.UU. 16 mayo, 2017. No lo decimos nosotros. Lo dice Moshe Vardi, profesor de Ciencias de la Computación en la Rice University. ¿Y después qué? Este encantador pero inquietante vídeo animado nos da una idea de como se verá ese futuro.

El vídeo se titula “El último empleo en la Tierra” y fue elaborado por el equipo creativo The Moth Collective para un interesante artículo del periódico The Guardian. En él se nos presenta a Alice, la última persona con un empleo tradicional, y cómo es el mundo en el trayecto hacia su puesto de trabajo. En el camino se pueden ver todo tipo de robots, desde drones cumpliendo funciones de limpieza, hasta robots de diagnóstico médico y, por supuesto, transporte completamente automatizado.

El vídeo nos ha dejado con sentimientos encontrados. Por un lado es fascinante imaginar de qué serán capaces los robots dentro de unas décadas. Por el otro, da un poco de angustia pensar las nuevas desigualdades y peligros que traerá un mundo tan automatizado.

Paul Mason, periodista económico para The Guardian, comenta el vídeo y explica cuáles serán los probables cambios que traiga la era de los robots. El primero es la llegada de la renta básica universal, algo con lo que ya están experimentando países como Finlandia. Para continuar, la jornada laboral actual no hará sino mermar de aquí en adelante, y el teletrabajo será la norma.

Se avecina un cambio de modelo económico e industrial que Mason no duda en calificar de revolución industrial. Lo más inquietante es que no se trata solo de robots haciendo trabajos físicos, repetitivos y peligrosos. Los sistemas de aprendizaje e inteligencia artificiales son capaces hoy de tareas que hace 20 años eran sencillamente ciencia-ficción.

Robots eliminan empleos

A este ritmo, en 2030 la mitad de los empleados de Japón serán robots

Desde la revolución industrial cada vez más puestos de trabajo pueden ser ocupados por máquinas, y ahora es más acentuado porque vivimos en la era de la automatización. Un estudio asegura que en 2030 la mitad de empleos en Japón estará ocupada por robots, debido a la población cada vez más vieja en el país.

El estudio, desarrollado por el Instituto de Investigación de Nomura (NRI – en japonés), y que se basa en un análisis que la Universidad Británica de Oxford aplicó en Reino Unido y los Estados Unidos, asegura que más del 49% de los empleos podrían ser reemplazados por sistemas computarizados para dentro de 10 o 20 años, debido al severo envejecimiento demográfico que afecta al país.

Y es que en Japón cada vez está más escasa la mano de obra, la población es cada vez más vieja y hoy en día más del 25% de la población japonesa tiene más de 65 años de edad, y este porcentaje no hará más que crecer durante las próximas décadas. Por ello, el estado está buscando una alternativa y solución a la futura (y actual) carencia de mano de obra, y la automatización parece ser la solución más viable.

El estudio tomó se basó en examinar 601 puestos de trabajo distintos y en general deja claro que cualquier labor que no requiera un factor social tales como negociación, conversaciones, creatividad o conocimientos específicos, puede ser ocupado por un robot. Esto va desde guardias de seguridad y mesoneros a operadores de fábrica o conserjes, entre muchos otros.

Podemos constatar como la planificación que propone la Agenda 2030 de la ONU para el Desarrollo Sostenible se está desarrollando frente a nuestros ojos.

En un mundo perfecto los humanos no tendríamos que trabajar pues los robots podrían producir riqueza para todo el mundo.

En un mundo pesimista los dueños de esos robots se harían millonarios y el resto de la población se empobrecerá.

Y en un mundo más realista, la tecnología continuará abaratándose, los trabajos repetitivos serán eliminados, los trabajos más creativos seguirán siendo exclusivos de humanos … Hasta que la IA (Inteligencia Artificial) nos superé en los trabajos creativos, entonces una de las dos probabilidades anteriores pasará.

¿Pueden las máquinas sustituir a médicos, bomberos o sacerdotes?

Los investigadores de la Universidad de Oxford lo han dejado muy claro en su informe The Future of Emplyment: médicos, bomberos y sacerdotes están a salvo de los robots, y pueden descansar tranquilos. El riesgo de ser sustituidos por ellos se encuentra por debajo del 20% en la clasificación del estudio, mientras que profesiones como la de árbitro, o vendedor telefónico, alcanzan el 90%. Son trabajos que necesitan mucha intuición, empatía y trato social, lo que hace muy difícil que, al menos en el corto plazo, sea posible un reemplazo.

No obstante, esto no implica que el riesgo sea inexistente para ellos ni que todos los amenazados vayan a desaparecer. La naturaleza de este proceso es mucho más sencilla. A modo de muestra analizaremos el impacto de la nueva era de la robótica sobre seis profesiones que a todos nosotros nos resultan muy familiares y que lo ilustran con gran claridad: profesionales de la hostelería, policías y carceleros, los servicios asistenciales, el cuerpo de bomberos, los sacerdotes y los profesionales de la medicina.

Profesionales de la hostelería

El primero en contratar robots-camareros en China fue el Dalu Robot, un establecimiento de la ciudad de Jinan especializado en el Hot Pot (caldero mongol). Lo hizo en 2010, abarcando las portadas de los medios de comunicación de todo el mundo. Los robots, que no servían la comida sino que se limitaban a acercarla a la mesa, habían sido desarrollados por la empresa Shandong Dalu Science and Technology y tenían un precio de venta unitario de unos US$ 5.500.

En 2013, la ciudad china de Harbin también abrió un establecimiento con un equipo de robots: el Haohai Robot Restaurant. Esta vez, a diferencia del anterior, trabajaban además en la cocina. Eran un total de 20 autómatas (con aspecto de androide) que se encargaban de casi todo, desde la reserva de la mesa hasta de servir las bandejas. Tan solo necesitaban algo de ayuda para cortar la carne y la verdura.

Robot - Hotel Henn-na
Hideo Sawada propietario del hotel Henn-na junto a sus robots para la atención de los clientes. Usted escoge la señorita o el dinosaurio.

En el hotel japones Henn-na, lo que se traduciría como “Hotel extraño” u “Hotel extravagante”, solo se utilizan robots para la atención de los clientes. Su propietario, Hideo Sawada, tomó la decisión de “crear el establecimiento más eficiente y productivo del mundo”. De esta forma, el precio por habitación está entre los US$ 50 y los US$ 140, muy por debajo las tarifas propias del país.

El establecimiento, que, por cierto, está ubicado en el parque de atracciones de la ciudad de Sasebo, ofrece una experiencia inolvidable. Con todo, algunas de las personas que han pasado por allí recomiendan tomar nota sobre dos posibles mejoras: la rapidez en las gestiones y la calidez en la atención.

Policías y carceleros

AnBot es un robot-policía (1,50 m y 78 kg) diseñado por la Universidad de Defensa Nacional para patrullar las calles de China. Por su aspecto, ha sido descrito como una mezcla entre el R2-D2 de Star Wars y los daleks de la serie del Doctor Who. A otros les parece que podría confundirse, más bien, con un contenedor o, incluso, con un enorme buzón de correos.

Robot - AnBot

AnBot posee una sofisticada tecnología de reconocimiento facial y múltiples sensores que le permiten detectar focos de problemas: armas, explosivos, estupefacientes, incendios… Asimismo, está programado para acudir a socorrer a la población (alcanza los 18 km/h) y puede actuar directamente, y bajo su propio criterio, contra sospechosos y delincuentes, dado que tiene una enorme garra metálica (que los puede sujetar) y despide una corriente eléctrica que sirve para inmovilizarlos. Sus creadores han anunciado que pronto saldrá a la venta por un precio en torno a 12.000 euros.

El ‘robocop’ de Dubái

Los que sí tienen fecha de estreno son los robots policía de la ciudad de Dubái: empezarán a patrullar este mismo año. Al principio se encargarán de recorrer zonas poco conflictivas (como parques públicos o centros comerciales), por lo que no irán armados. Su función será ayudar a los turistas que necesiten información sobre la ciudad, por lo que se espera que hablen seis idiomas y que sepan bromear.

En la prisión de Pohang, ubicada en Corea del Sur, la vigilancia de los presos está a cargo de robots supervisados por guardianes de carne y hueso. Tienen una altura de 1,5 metros y un aspecto sorprendentemente infantil. Gracias a su inteligencia artificial son capaces de detectar patrones de conducta como, por ejemplo, intentos de suicidio, peleas o un posible motín. Su compañía es especialmente útil en caso de conflicto, dado que permiten establecer la comunicación con los presos sin poner en peligro la vida de un guardia.

Cuidador de niños y ancianos

PARO (2,5 kg), rebautizado en España como Nuka, es un adorable robot interactivo con aspecto de bebé foca. Desarrollado por el AIST (Instituto Nacional de Ciencia de Tecnoloíia Industrial Avanzada) de Japón que toma su nombre del acrónimo de Personal Assistant Robot (robot asistente personal).

Aunque el primer prototipo fue diseñado en 1993, su comercialización no empezó hasta una década después, en concreto en el año 2004. Desde entonces, hace compañía a miles de ancianos que residen en países como Japón, donde el rápido envejecimiento de la población ha pasado a convertirse en un reto muy complicado de gestionar.

Robot - PARO

PARO está programado para “educar” emocionalmente a su dueño. De esta forma, tiene incorporados múltiples microchips y cinco tipos de sensores (luz, temperatura, tacto, audio y posición) que le permiten percibir su comportamiento y, cuanto más se le acaricia, más cariñoso se vuelve y viceversa. En particular, ha demostrado ser una herramienta de gran efectividad frente a problemas como la ansiedad, la tristeza o la demencia.

Este robot posee además un sistema de inteligencia artificial que le permite aprender. Si recibe un golpe tras hacer algo que no le gusta a su dueño, no lo volverá a hacer y si, por el contrario, recibe una caricia, siempre que pueda volverá a repetir esa conducta. Para conseguirlo, su creador, el experto en robótica Takanori Shibata, contó con el apoyo de reconocidos colegas de profesión, pero también de un importante equipo de psicólogos, terapeutas y médicos.

Con un precio en torno a los US$ 6.000, logró un éxito rotundo en países como Dinamarca, donde el 80% de los municipios se han hecho con un ejemplar para sus centros asistenciales. Se habrían comercializado más de 4.000 unidades en el mundo, cifra que sus dueños esperan multiplicar en breve, dado que pronto recibirá la certificación como dispositivo médico por parte de las autoridades europeas.

Aquellos que quieran conocerlo mejor podrán ver como PARO protagonizó el episodio Old People de la serie de Netflix Master of None.

Este tipo de autómatas tienen además que ser divertidos. Meebo es un curioso robot de la compañía japonesa UniFa, diseñado para la observación (y vigilancia) parental de los niños durante las horas de guardería. Tras su lanzamiento en 2015, quedó posicionado como una alternativa frente a las cámaras de grabación tradicionales. Sin embargo, Meebo es también un objeto de entretenimiento, dado que, durante la vigilancia, bailan con los pequeños e incluso les hacen preguntas. Se espera que pronto sea capaz de medir la fiebre de los niños sin tener que tocarlos.

El cuerpo de bomberos

El bombero es un profesional muy valorado porque cada día se juega la vida por nosotros en el servicio de extinción de incendios y el salvamento de aquellos en situación de riesgo. En la Universidad de Berkeley (California) desarrollaron un robot que les puede apoyar en esas tareas, de momento sin aspiraciones de sustituir a los humanos.

Robot CRAM

El robot, bautizado como CRAM (Compressible Robot with Articulated Mechanisms), tiene el aspecto de una cucaracha y el tamaño de la palma de una mano. Al igual que su fuente de inspiración, es capaz de moverse en un estado de aplastamiento que reduce su tamaño a la mitad sin reducir su velocidad, por lo que está siendo desarrollado para la localización de supervivientes tras catástrofes naturales o atentados terroristas. Ya han mostrado interés, entre otros, el Centro de Búsqueda y Rescate Asistido por Robots y la Agencia Federal de Emergencias de EE.UU.

Las abejas robóticas de Harvard

En Harvard un equipo de expertos fabricó un robot con el aspecto, el peso y el tamaño de una abeja real. Bautizadas como RoboBees, servirán para ayudar en tareas de rescate, así como para detectar compuestos químicos nocivos.

Robot RoboBees

A diferencia de los drones tradicionales, pueden apoyarse en superficies tan delicadas como la hoja de un árbol o el cristal, lo que extiende el tiempo de vuelo de estos aparatos. Esto ha sido posible gracias a un sistema de espuma que amortigua los impactos y que evita que reboten. Las RoboBees llevan, además, un sistema de cámaras y pronto tendrán su propio “cerebro”, con el que podrán encargarse, por sí solas, de misiones de alto riesgo y complejidad.

Sacerdotes

En el viejo templo de Longquan, en Pekín, disfrutan de la compañía de Xian’er (60 cm), un monje robot que, desde hace casi un año, atrae a muchos visitantes. Aunque parece recién salido de una película infantil, Xian’er canta mantras budistas y mantiene conversaciones básicas sobre la religión y la vida en el templo. Para sorpresa de todos, ha resultado ser un vehículo perfecto para dar a conocer su doctrina filosófica y los dogmas de fe. En palabras de su creador, el maestro Xianfan, es una demostración más de que “la ciencia y el budismo no se contradicen, se pueden combinar y son compatibles entre sí”.

Robot Xianer

Su eficacia ha sido tal que el presidente de la asociación budista del país, el maestro Xuecheng, ha declarado en la televisión que “los budistas no solo deberían aspirar a la iluminación a través del aprendizaje, la meditación y la cultivación del día a día para obtener energía positiva de la doctrina budista. También tendrían que aportar más a la sociedad, transformar sus propios beneficios, bondad, compasión y sabiduría para los demás a través de Internet y los nuevos medios”.

Xian’er puede presumir de ser el monje mecánico más mediático del momento, pero no de haber sido el primero en servicio, ni tampoco será el último. Desde 1999 también hay un robot monje en el antiguo templo budista de Hotoku-ji en Kakogawa, Japón. Fabricado con piezas recicladas de bicicletas, radiocasetes y lavadoras por un técnico de ferrocarriles de 65 años, Yoshihiro Motooka, hoy es el encargado de dar la bienvenida a los nuevos fieles.

En este caso, el robot tiene la cabeza rasurada, orejas prominentes y un aspecto que recuerda al de sus compañeros de carne y hueso quienes, al igual que él, permanecen arrodillados mientras sostienen en su mano izquierda la cuerda de un juzu (rosario con cuentas). De esta forma, permanece quieto la mayor parte del tiempo, en posición de meditación. Tan solo despierta cuando alguno de sus sensores detecta la llegada de un devoto, lo que hace que se lance a recitar sutras budistas, al tiempo que con su mano derecha toca un mokugyo (instrumento de percusión también conocido como pez de madera).

Servicios médicos

Hospitales de todo el mundo cuentan, en la actualidad, con un cirujano robótico en los quirófanos: el sistema quirurgico Da Vinci de la empresa estadounidense Intuitive Surgical. Su aspecto no es el de un médico humanoide, sino que parece, más bien, un montacargas con brazos robóticos. Sin embargo, puede presumir de realizar más de 500.000 operaciones al año.

La historia comenzó, en los años 80. El Pentágono y la NASA compartían un sueño: una tecnología que permitiera operar a distancia a soldados y astronautas y, por ello, acordaron unir su equipo científico y el financiamiento para hacerlo realidad.

A mediados de los 90 llegaron los primeros prototipos, en el año 2000 la licencia de las autoridades sanitarias de Estados Unidos para operar a seres humanos, y en 2001 tuvo lugar la primera intervención transoceánica. Un equipo médico que estaba en Nueva York extirpó la vesícula de un paciente que se encontraba en Estrasburgo (Francia).

Cinco robots cirujanos en acción

Gracias a una consola, el médico mueve los brazos del robot como si fueran los suyos propios. Estos tienen en los extremos las herramientas necesarias para operar (tijeras, bisturí…) y varias cámaras que permiten al cirujano ver el interior de cada paciente en tiempo real. Son imágenes tridimensionales y ampliadas, lo que hace que durante la intervención tenga la sensación de haberse metido dentro del cuerpo del paciente.

En otras palabras, esta tecnología incrementa la visibilidad y la precisión, lo que reduce el tiempo de operación hasta un 50% y mejora las habilidades del profesional médico. Consigue operaciones mínimamente invasivas y más exactas, lo que acelera enormemente el tiempo de recuperación. También elimina el riesgo de un posible temblor, pudiendo acabar por completo con los errores humanos.

El precio es la otra cara de la moneda. Hacerse con uno de estos equipos cuesta en torno a US$ 2 millones, lo que explica que su presencia sea mucho más reducida.

El sistema quirúrgico Da Vinci no es una amenaza para el futuro laboral de los cirujanos, dado que son ellos quienes toman las decisiones y manipulan el movimiento de la máquina. Se trata, por el contrario, de un instrumento quirúrgico más que, sin embargo, sí repercute directamente sobre la forma en la que estos llevan a cabo su trabajo y, por supuesto, sobre el perfil de quienes colaboran en sus intervenciones.

Con la llegada de los nanorrobots, sucede algo semejante. Su origen se remonta a 1959, año en el que, por primera vez, se menciona el término “nanotecnología”. Lo hizo el físico teórico Richard Feynman en un discurso que bautizó como Hay mucho espacio ahí abajo.

La Universidad de Montreal ya ha logrado sanar con nanorrobots el cáncer de colon en ratones

La nanotecnología puede definirse como la manipulación de la materia a escala nanométrica (unidad de longitud equivalente a una mil millonésima parte de un metro). La aplicación de la nanotecnología a la práctica médica recibe el nombre de “nanomedicina”, disciplina que está experimentando, entre otros, sobre el uso de nanorrobots para el transporte de fármacos dentro del cuerpo.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Montreal (Canadá) ya logró sanar con nanorrobots el cancer de colon en ratones. Esto podría marcar un antes y un después en la lucha contra la enfermedad, paliando los terribles efectos secundarios que tratamientos como la quimioterapia tienen actualmente sobre los cuerpos enfermos. Podremos tardar más o menos en ver este nuevo tipo de tratamiento en nuestros hospitales, pero sin lugar a dudas llegarán.

Si médicos y enfermeras pasan de aplicar tratamientos de quimioterapia y radioterapia a inyectar ejércitos de nanorrobots, es más que evidente que su perfil profesional cambiará pero seguirán siendo necesarios. Es imprescindible prepararse para aprovechar las oportunidades que traen los nuevos tiempos.

Finalmente desde China nos llega una historia francamente interesante. Guangzhou (o Cantón) es una de las ciudades más ricas de China, y todo un referente en productividad, gracias a la velocidad a la que se está robotizando su tejido industrial. Hace tan solo unos meses, los medios de comunicación internacionales se hicieron eco de una sorprendente noticia protagonizada por sus restaurantes locales: dado su bajo rendimiento, habían decidido despedir a los camareros-robot.

Sus camareros mecánicos, que no pedían aumentos de sueldo ni hacían huelga, tenían serios problemas para servir sopa sin salpicar, chocaban continuamente unos contra otros y se averiaban muchísimo. Constituyen una buena referencia para entender los peligros y los retos a los que se enfrentan tanto los profesionales como las empresas tras la llegada de la revolución digital. En contra de lo que muchos puedan pensar, no todo vale.


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