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Revolución digital puede traer “desigualdad y populismo”

Comunicaciones

  • El primer Foro Brasil España reunió en Sao Paulo a empresarios, políticos y académicos de ambos países.

Sao Paulo, Brasil. 28 abril, 2017. Entre las empresas españolas con ya larga presencia en Brasil, ninguna ha alcanzado una posición de liderazgo como Telefónica. “Nuestra compañía ya no se entiende sin Brasil”, proclamó su presidente, José María Alvarez-Pallete, en el I Foro España Brasil que reunió este lunes en Sao Paulo a destacados empresarios, políticos y académicos de ambos países, aprovechando la visita a ese país del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. La posición de Telefónica en Brasil confería una gran atención de la audiencia local a las palabras de su primer ejecutivo, quien se lanzó a una reflexión sobre las oportunidades y los peligros de la revolución digital. “Si no hacemos nada ante lo que se está produciendo, tendremos una distribución tan desigual de la riqueza que llegará un movimiento populista para oponerse”, advirtió. “Porque el populismo consiste en ofrecer soluciones fáciles a problemas complejos”.

Telefonica - Jose Maria Alverez Pallete
“Ningún modelo de negocio va a continuar igual”, enfatizó José María Alvarez-Pallete, presidente de Telefónica.

Alvarez-Pallete apuntó que la humanidad “está viviendo una revolución tecnológica como no se ha producido nunca en la historia” que exige “valor y valores”. “Valor para afrontarla y también la búsqueda de unos valores nuevos”, explicó. “Ningún modelo de negocio va a continuar igual”, enfatizó. “Ninguno de los que estamos aquí vamos a permanecer como estamos”.

El presidente de Telefónica detalló que ante este novedoso escenario lleno de incertidumbres es necesario actuar, “hacer política con mayúsculas”. Y entre las urgencias apuntó desde la necesidad de repensar los modelos educativos hasta la búsqueda de nuevos sistemas fiscales, “para decidir, por ejemplo, dónde se tributa y cómo se tributa”.

El primer ejecutivo de la compañía tecnológica española desgranó con datos la importancia decisiva de su área de negocio en Brasil. En ese país se sitúan 100 de sus 350 millones de clientes, así como el 25% de su facturación y el 25% de sus ganancias. En los últimos años han invertido allí 60.000 millones de euros y en lo inmediato tiene previsto sumar otros 8.000.

Quizás sería más preciso hablar de los perdedores de la globalización desregularizada o faltada de dirección política. E incluso podríamos afinar y hablar de la globalización neoliberal. Los puestos de trabajo menos cualificados en los países occidentales se han visto doblemente amenazados por la competencia de los mercados laborales emergentes desde el exterior y por la competencia de la inmigración desde el interior. Una pinza que se suavizó forzando las costuras del Estado del bienestar (prejubilaciones, subsidios, fondos ocupacionales, prolongación de la etapa educativa) pero que finalmente ha estallado en forma de paro de larga duración, tanto en los mayores de 55 años como en los menores de 35. Perdedores. El informe del World Economic Forum sobre riesgo global es de obligada lectura.

Junto a Telefónica, las empresas españolas con más destacada presencia en Brasil son el Santander –tercera banca privada del país, representada en el foro por el presidente de la entidad en el país americano, Sergio Rial- y Repsol. Las tres llegaron hace ya más de dos décadas. Repsol, por ejemplo, extrae allí 55.000 barriles de petróleo diarios. En total, 400.000 empleos en el país dependen directa o indirectamente del capital español, según cálculos de uno de los copresidentes del Foro Brasil España, el presidente de Mapfre, Antonio Huertas. España es el tercer mayor exportador a Brasil, con unos 47.000 millones de euros anuales, pese al frenazo de un 18% en el último año por la crisis del país americano.

Antes de viajar a Sao Paulo, el presidente de Repsol, Antonio Brufau, al igual que los de Telefónica e Iberia, Luis Gallego, estuvieron en Brasilia y se entrevistaron, junto a una delegación de empresarios, con el presidente del país, Michel Temer. Brufau no dudó en aplaudir la política de reformas del actual Gobierno brasileño. Puso como ejemplo su propósito de liberalizar el mercado del gas natural. De ese modo, según Brufau, Repsol podría llegar a manejar el 20% del mercado brasileño y a programar inversiones de “entre US$ 12.000 y US$ 15.000 millones”. Con el sistema actual, Brasil, pese a disponer de enormes reservas, importa el 30% de su gas, apuntó el presidente de la energética española.

El presidente del Santander en Brasil aprovechó para pedir a Temer otra reforma. “La próxima tiene que ser la financiera”, apuntó Sergio Rial, quien explicó que el objetivo tendría que ser lograr ventajas para el consumidor. Por ejemplo, hacer más accesibles las hipotecas facilitando que los bancos compitan por ellas.

Más allá de las aparentes diferencias, los paralelismos entre España y Brasil son abundantes, como se pudo constatar en el encuentro de Sao Paulo. “España es el país desarrollado con el que Brasil tiene más puntos de contacto”, sentenció, desde su larguísima experiencia profesional, el prestigioso columnista de Folha de S.Paulo Clovis Rossi, al presentar la mesa redonda que abrió el Foro. Los dos han conseguido consolidar democracias tras pasar por largas dictaduras. Los dos han sufrido recientemente duras crisis económicas. Los dos tienen gobiernos con proyectos de reformas promercado. Y los dos han sido golpeados por grandes escándalos de corrupción.

Este último asunto, que también afecta directamente a la actividad económica y a las relaciones con los poderes públicos, sobrevoló de alguna manera en la jornada inaugural del foro y llevó al presidente de la parte española, Antonio Huertas, a proclamar con firmeza ante los presentes: “Las empresas tenemos que ser paladines de la decencia y la honestidad”.

Pero de las dos partes surgieron voces para reclamar que “aún se puede hacer mucho más”. Para las empresas españolas, se trata de un mercado de 200 millones de habitantes con posibilidades de crecimiento casi infinito. Tanto las privatizaciones del Gobierno Temer como las nuevas fórmulas de colaboración público privada para acometer obras de infraestructura son algunas de las principales oportunidades apuntadas por las empresas españolas.

Entre los participantes en el Foro estuvieron el ministro de Tecnología, Gilberto Kassab, el expresidente Fernando Henrique Cardoso y varios exministros de distintos gobiernos brasileños.

Este inicio del siglo XXI levanta nuevas amenazadas, no solo para los empleados menos calificados sino para los técnicos medios y para algunos profesionales liberales. Son los perdedores de la digitalización y de la robotización. Los inicios de la cuarta revolución industrial dan un saldo laboral negativo, tanto en términos de cantidad de empleo como de calidad y de retribución. Son esos profesionales amedrentados por la transición digital que aceptan sucesivas devaluaciones de sus salarios. O esos jóvenes sobradamente preparados que aceptan ofertas laborales muy por debajo de su nivel de formación. Por esto la mejor lectura de las consecuencias de este exceso de perdedores la dio el presidente de Telefonica, José María Álvarez Pallete. “Si no hacemos nada ante lo que se está produciendo, tendremos una distribución tan desigual de la riqueza que llegará un movimiento populista para oponerse”. Momentos de lucidez.


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