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Caos en la India: no hay billetes

Negocios

  • El Ejecutivo eliminó, sin previo aviso, el 8 de noviembre los billetes de 500 y 1.000 rupias, obligando a los ciudadanos a tener que cambiarlos en los bancos.
  • La decisión implicó quitar mas del 80% del dinero circulante de la noche a la mañana.

Nueva Delhi, India. 2 diciembre, 2016. La India despertó el miércoles 9 de noviembre con menos billetes en sus manos. El primer ministro, Narendra Modi, abolió de la noche a la mañana los billetes de mayor denominación, los de 500 y 1.000 rupias (US$ 7 y US$ 15 aprox. respectivamente), para “luchar contra la corrupción”, el dinero negro y el “terrorismo”. La economía informal podría representar hasta el 20% del PIB (Producto Interior Bruto), según la empresa de inversión Ambit. Serán reemplazados por los nuevos billetes de 500 y 2.000 rupias.

india - narendra modi
El primer ministro, Narendra Modi, abolió de la noche a la mañana los billetes de mayor denominación, los de 500 y 1.000 rupias.

Los ciudadanos tendrán hasta el 30 de diciembre para efectuar este canje en sucursales y en oficinas de correo y, posteriormente, se permitirán cambios hasta el 31 de marzo en el banco central del país. Habrá un límite de cantidades diario y semanal (más severo los primeros días) y sólo se requerirá una identificación para acudir al mostrador.

Urjit Patel, gobernador del Banco Reserva de India (RBI), el banco central del país, afirmó que los nuevos billetes de 500 y 2.000 rupias contarán con «un mejor diseño más difícil de copiar». Mahatma Gandhi seguirá siendo figura intocable de la moneda india. La idea es controlar la cantidad de los billetes de 2.000 para que no «inunden el mercado». Patel aseguró que «no habrá ningún impacto en la liquidez. Si lo hay, nos aseguraremos de que esté controlado». La medida, dijo, llega tras la «preocupación» del RBI ante el «creciente número de billetes falsos».

A su lado, el secretario de Asuntos Económicos, Shaktikanta Das, defendió que esta inesperada decisión es «necesaria para el interés de nuestra economía a medio y corto plazo, y ayudará a mantener la integridad financiera y económica». Das afirmó que la economía india no ha crecido al mismo ritmo que la circulación monetaria. Antes del 8 de noviembre se movían en el país 16.500 millones de billetes de 500 rupias y 6.700 millones de 1.000. Entre 2011 y 2016, su circulación creció un 76% y un 109%, respectivamente.

¿Cómo explica el primer ministro Narendra Modi esta brutal medida?, pues que hay muchos billetes en circulación y que muchos provienen de la corrupción. No resiste mucho análisis su disculpa. Es difícil pensar que billetes de unos US$ 10 se puedan considerar elementos de corrupción o de evasión de divisas, ya que para evadir US$ 1 millón, se necesitaría un vagón lleno de billetes de 500 rupias. Evidentemente hay otro incentivo detrás de esto, y quizás tiene que ver con la eliminación total del efectivo, reemplazándolo por transacciones electrónicas. Pero cómo se preguntará usted, ¿en un país de mas de 1.200 millones de habitantes, con mas del 88% de la población fuera del sistema bancario? Pues muy simple, con el nuevo sistema de identificación biométrica que el gobierno indio ha venido implementado, sin que casi nadie lo note, en los últimos 7 años y que está próximo a finalizar. Es decir, casi toda la población está identificada en esta base de datos biométrica digital, entregándole a cada persona una tarjeta con un chip. Chip que perfectamente puede ser habilitado como billetera digital.

Los billetes ya no se pueden utilizar en el día a día, en las compras o transacciones. La medida ha provocado una auténtica avalancha en las oficinas bancarias: miles de personas quieren desprenderse de sus billetes sin valor y crean colas kilométricas para sacárselos cuanto antes de encima.

Por si fuera poco, limitaron la disposición de efectivo semanalmente a unas 22.500 rupias (unos US$ 300) con lo que muchas personas han visto como no podían hacer frente a los gastos semanales habituales.

india - no hay billetes
El nuevo billete de 2.000 rupias, el de mayor denominación tras prohibir el Gobierno los de 500 y 1.000 rupias.

La banca no da abasto

Los nuevos billetes de 2.000 rupias introducidos como contraparte después de la prohibición se han agotado en muchas localidades. El Banco de la Reserva de India dijo que tanto el banco central como otras entidades disponían de billetes pequeños para seguir cambiando los billetes ahora sin valor.

Y es que los billetes prohibidos representan más del 80% del dinero en circulación, lo que deja a millones de personas sin efectivo y amenaza con paralizar una economía impulsada por el dinero contante y sonante. La demanda para cambiarlos ha desbordado las entidades: en los cuatro días iniciales se cambiaron unos US$ 40.000 millones en billetes de 500 y 1.000 rupias.

El Gobierno marca a los ciudadanos para asegurar que sólo cambian efectivo una vez

El Gobierno indio comenzará a marcar a los ciudadanos con tinta permanente cuando cambien en los bancos la cantidad máxima permitida de los billetes retirados de circulación la semana pasada, tras descubrir que muchos repiten el proceso «una y otra vez». El país está sumido en el caos, miles de personas se agolpan en las sucursales para cambiar sus billetes antiguos por los de nueva emisión. Sólo se permiten cambiar 4.500 (US$ 60) rupias al día.

El Ejecutivo ordenó a las entidades bancarias que utilicen tinta permanente en el cambio en ventanilla de los obsoletos billetes de 500 y 1.000 rupias, detalló Shaktikanta Das.

De este modo, se pretende evitar que una misma persona pueda acudir a varias entidades bancarias para cambiar los billetes antiguos por los de nueva emisión, una fraude que se ha estado produciendo desde que se ha iniciado este trueque de billetes.

india - caos - sin billetes

De acuerdo con Das, el procedimiento será el mismo que el utilizado durante los comicios en el país, cuando se hace una pequeña marca con tinta en el dedo de los votantes para evitar que depositen sus papeletas más de una vez.

Tras casi tres semanas, los comerciantes se quejan de un estancamiento de las ventas y muchos ciudadanos carecen de dinero en efectivo para comprar los productos más básicos, mientras crecen las colas en los cajeros automáticos y bancos.

Lo peor es que la cosa parecer ir para largo. De hecho, los analistas auguran que la crisis de liquidez puede durar aún otros dos meses y que la normalidad total no regresará hasta dentro de 6 o 7 meses.

Crisis de los billetes en la India otorgó respiro a las próximas bodas

La crisis de los billetes en la India dio un respiro a las parejas que quieren contraer matrimonio al anunciar el Gobierno indio una nueva medida que les permitirá retirar de los bancos hasta 250.000 rupias (unos US$ 3.600).

“Hasta 250.000 rupias en efectivo podrán ser retiradas por casamiento y de una única cuenta bancaria durante la actual temporada de bodas“, reveló Shaktikanta Das.

En la India la temporada de bodas comprende de noviembre a marzo coincidiendo con el fin de las altas temperaturas, ademas que se acostumbra regalar oro por lo que la demanda por el metal precioso en esta periodo se dispara.

Empresas de organización de bodas aseguraron recientemente que con la medida del primer ministro indio, Narendra Modi, la falta de liquidez para celebrar los enlaces matrimoniales generó un descenso del negocio en un 90%.

Además de esta decisión, el Gobierno anunció facilidades para el sector agrícola, del que dependen el 49% del total de trabajadores en la India, al permitir a los campesinos el acceso a préstamos de 25.000 rupias semanales (US$ 370) para comprar productos relacionados con el campo, como semillas o fertilizantes.

Por otro lado, aquellos que tienen negocios en mercados de comestibles también podrán retirar hasta 50.000 rupias por semana (US$ 730) para cubrir costos laborales.

India crea la mayor base de datos biométrica del mundo

El Gobierno indio se enorgullece de haber identificado a más de 1.000 millones de personas en la mayor base de datos biométrica del mundo: para unos es una hazaña digna de admiración, y para otros un peligroso experimento que pone mucha información privada en riesgo.

El programa Aadhar comenzó en 2009 con el reto de registrar digitalmente a todos los habitantes del segundo país más poblado del mundo, unos 1.250 millones, según la última estimación del censo en 2015.

Un estudio del gabinete asiático CLSA estimó en US$ 20.000 millones el costo de esta tarea en un plazo de cinco a siete años. Un maná para las empresas privadas, puesto que la biometría nunca antes se había utilizado a semejante escala.

Siete años después, Aadhar consiguió superar la barrera de los 1.000 millones de personas archivadas, el 80% de los indios, en lo que el ministro de Comunicaciones e Información Tecnológica del gigante asiático, Ravi Shankar Prasad, calificó como un logro «histórico».

El Gobierno indio se vanagloria de que mientras su base de datos biométrica, con detalles como el iris o las huellas dactilares, alcanza estas cotas, la del FBI en Estados Unidos apenas tiene 150 millones de registros.

Hasta ahora, para identificarse en la India se utilizaba desde la licencia de conducir hasta las tarjetas de votante o de racionamiento, pero millones de personas carecían de cualquier documento, o los de una región no eran reconocidos en otra, en un país en el que la emigración del campo a la ciudad es imparable. Ahora cada persona recibe su nueva tarjeta biométrica con un chip con toda la información.

Privacidad en peligro

Aadhar toma «todas las precauciones necesarias para la asegurar la privacidad» y los datos «no serán compartidos con nadie por ninguna razón en absoluto», reiteró el ministro cuando se le preguntó sobre el uso que hará el Gobierno y el riesgo de que terminen en manos de empresas privadas.

«Todo esto no es más que un experimento que se está haciendo con la población india y es el momento de advertir al mundo de que lo que se está haciendo aquí puede pasarles a ellos, porque si lo haces con la población india, lo puedes hacer en cualquier sitio», indicó la abogada Usha Ramanathan, una de las activistas por los derechos civiles que estudia recurrir por inconstitucional la ley en que habilita este registro.

Ramanathan considera que el programa gubernamental es «completamente engañoso». Según indicó, la norma se aprobó en marzo de este año, pese a que el programa estaba en funcionamiento desde 2009, por un procedimiento de urgencia que esquivó la posibilidad de enmiendas en el Parlamento y que está previsto para normas de presupuestos, no para las que atañen a derechos fundamentales.

Y si se ha llegado a los 1.000 millones, «es porque están presionando a la población», señaló en referencia a que el número único de identificación que se obtiene con la tarjeta Aadhar, de 12 dígitos, facilita el acceso a subsidios y servicios públicos o trámites como la apertura de una cuenta bancaria.

Vijay Kumar, encargado de un centro de inscripción en el norte de Nueva Delhi, explicó que «solo se necesita una prueba de identidad y otra de residencia» antes de imprimir la tarjeta en uno de estos puntos donde se toman las huellas dactilares, una fotografía a través del computador y se escanea el iris.

«Aadhar no es obligatorio, pero para matricularse en un colegio, por ejemplo, te lo piden, o para la libreta de familia, y para cualquier trámite», indicó mientras los solicitantes esperan en la fila, muchos de ellos niños acompañados de sus padres, ya que la tarjeta se puede hacer hasta para niños recién nacidos.

Circulación de información

Tras obtener la suya, después de entregar el montón de papeles a que te condena cualquier trámite burocrático en la India, la joven Meenakshi Baljotra no se muestra preocupada por el destino de sus datos.

«No se revelan. Es privado», afirmó categórica y confiada, ya que «si no lo hacen cuando vas a bancos privados, cómo lo va a hacer el Gobierno».

«Si está hecho por el Gobierno, cómo se va a ir a la empresa privada», se preguntó igualmente otro joven, Vijay Kumar, tras recibir su tarjeta Aadhar.

India seguirá digitalizando hasta llegar en lo posible a toda su gente, ajena a lo ocurrido en otros países, como Filipinas, donde salieron a la luz datos de millones de personas en teoría protegidos oficialmente.

O en el vecino Bangladesh, cuyo Tribunal Supremo ve como un ataque a la privacidad una norma que exige aportar la identidad biométrica para comprar una simple tarjeta de teléfono móvil.

2030 el año clave

Según la ONU, para el año 2030, cada persona tendrá que contar con una identificación biométrica, válida en todo el mundo. La información de cada ser humano será almacenada en una base de datos universal, ubicada en Ginebra, Suiza.

Esta disposición de la Organización de Naciones Unidas está dirigida a todos los gobiernos del mundo, que impondrán la tarjeta de “Identificación Biométrica Universal” a sus ciudadanos. Un programa nuevo que podría ser útil para establecer el “Nuevo Orden Mundial”.

Sorprende que este proyecto ya haya sido implementado entre los refugiados que llegaron a Europa. El sistema recoge caras, iris, y los datos biométricos de huellas digitales, estableciéndose como la única documentación oficial para los refugiados. Aunque no hay que olvidar que en un chip caben muchos más datos, por lo que nunca sabremos qué es lo que realmente almacenan en él. Lo que sí nos dicen es que la información recopilada se enviará a una base de datos central en Ginebra, permitiendo eficazmente su seguimiento.

Según un informe de Find Biometrics, las autoridades esperan que esta tecnología les permita alcanzar la meta de tener este tipo de identificación para hombres, mujeres y niños del planeta, al alcance de su mano en 2030. Es decir, que desde ahora hasta el año 2030, todos tendremos este chip en una tarjeta. El siguiente paso, chip implantado.

Esta iniciativa para el desarrollo, fue lanzada originalmente por el Banco Mundial, que trabaja con la ONU y con otras instituciones para conseguir la “identidad legal” en manos de todos. El objetivo es garantizar una identidad legal y única, habilitando los servicios basados en ID digitales para todos.


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