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«Empieza a hacer ejercicio hoy, aunque tengas 90 años»

Libros

Tu cuerpo manual de instruccionesMadrid, España. 30 marzo, 2015. Que un experto en Medicina nos explique de una manera sencilla y accesible el funcionamiento de esa máquina que es nuestro cuerpo es de gran utilidad. Pero si esa persona encima es un auténtico mito del deporte en España como es Juan Antonio Corbalán, es además un lujo. Eso es lo que hace este doctor en su último libro «Tu cuerpo, manual de instrucciones», una obra que va más allá de los detalles para explicarnos como vivir este maravilloso y apasionante viaje en el estamos: «Somos una máquina perfecta, una gran procesadora cuyos engranajes, coordinados, nos permiten responder a los estímulos y a las necesidades que en cada momento nos impone la vida. Lo que he pretendido con este libro es hacer un recorrido por esa máquina de precisión que es nuestro cuerpo. Si sabemos como funcionan nuestras piezas, qué problemas pueden alterar su funcionamiento, sabremos cuidarnos, y así, disfrutarlo», propone.

—Los lectores devoran este tipo de informaciones. ¿Sufre usted pacientes que han leído en Internet todo sobre su enfermedad en consulta?

—Es verdad que cada vez la gente sabe más, y que los médicos lo sufrimos todos los días. Desde que existe Internet no hay ningún paciente que llegue «virgen». Todos conocen los síntomas que tienen, el diagnóstico de su enfermedad, donde están los mejores médicos y en qué centro estarán mejor atendidos, y realmente ahora existe una parte de la consulta médica donde el paciente va a ver si el médico le confirma las cosas que él quiere escuchar.

—Y con todo lo que leemos en Internet o en libros como el suyo, ¿vamos orientados?

—Mucha gente llega informada, lo que ocurre es que la medicina es una especie de arte, y no hay enfermedades, sino enfermos, como decía Marañón. Y un mismo síntoma puede ser muy común para muchas enfermedades y por lo tanto tienes que saber tratar todos los grupos sindrómicos, entender todos los preludios que confluyen en una misma situación de salud o de enfermedad. Porque el organismo humano no es un sistema cerrado, es algo compuesto por muchos microsistemas que se van haciendo grandes hasta llegar a un sistema total que sería el organismo en su gran plenitud. Pero donde todos los órganos o sistemas dependen de todos, aunque funcionen cada uno por su cuenta. Eso un paciente no lo entiende. De hecho ya nos cuesta a los médicos cuando leemos informaciones sobre otras especialidades, porque no conoces el último rudimento, lo esencial, el ABC de cada una de las cosas que puede estar leyendo. Es como si me ponen a mi un artículo de lo último de neurobiología, por ejemplo. Lo más probable es que tenga que pedir a alguien que me lo explique para acabar de entenderlo perfectamente.

—La idea es que el libro va dirigido a todo tipo de edades y de públicos. ¿Nunca es tarde para cuidarse?

—Nunca es tarde. Le sorprenderá saber que una persona incluso mayor de 90 años si hace un entrenamiento de fuerza que podríamos definir como un entrenamiento deportivo gana en fuerza. Hay quien piensa que a partir de una determinada edad ya no hay mejora. Pues están equivocados: Hay mejora física hasta en edades muy avanzadas. Y eso que ocurre con un músculo digamos esquelético ocurre exactamente igual con nuestro cerebro y también con la elasticidad o con un montón de características que definen eso de estar en forma o vivir bien o calidad de vida. Por eso, insisto, hay que empezar a cuidarse y a hacer ejercicio, aunque se tengan 90 años.

—La triste realidad es que casi todo el mundo sabe que se tiene que cuidar pero poca gente lo hace.

—Nadie lo hace pero eso es por una falta de planteamiento, y porque las personas necesitamos que otro nos lo explique para poder ser capaces de asumir el reto. Cuidarse no es una tarea a corto, es una tarea a largo plazo, en la que se deben adquirir una serie de hábitos que duren toda la vida. No vale de nada que nosotros digamos: «vamos a cuidarnos una semana o un mes». Eso sería parte de un tratamiento. No puede ser nunca el centro o el objetivo de eso que entendemos como curar. Después, cuando hemos decidido empezar a cuidarnos, lo primero que debemos hacer es quitarnos todas las noxas, los vicios, los elementos que realmente hacemos mal. Segundo, conocer o que te expliquen las medidas fundamentales para mantener esa salud y tercero, hacerlas nuestras. Concienciarnos, meterlas en nuestro interior y saber que nada vale si no lo hacemos parte de nuestra forma de entender la vida y de cuidarnos. A partir de hay, existen tres grandes elementos fundamentales que debemos buscar, que son mantenernos activos (y cuando digo activos no me refiero sólo a físicamente) sino intelectualmente, segundo, comer de una forma adecuada, y tercero, hidratarnos correctamente. Estas serían las tres medidas más baratas y a partir de las cuales podemos empezar a tener una idea de que llevamos una vida saludable.

—A los lectores que deciden empezar a cuidarse hoy, ¿les recomendaría que se hicieran una valoración general de la salud mediante un chequeo, una colonoscopia, una mamografía, de esfuerzo… alguna prueba, en definitiva?

—No, no. Estamos hablando de una cosa más completa, si quiere. Estamos hablando de una forma de entender la vida. La colonoscopia, las pruebas de esfuerzo y otra serie de elementos diagnósticos están hechas para descartar riesgos en determinadas etapas de nuestra vida, que van acompañadas de un riesgo determinado para ciertos órganos de nuestro cuerpo. A partir de los 50 los hombres tienen que explorar su próstata, a partir de los 30 la mujer tiene que explorar su mama, a partir de los 40, tanto unos como otros tienen que empezar con las pruebas de esfuerzo, a partir de los 60, para el cáncer de colón. Todo eso son elementos que estatifican el riesgo y son de carácter preventivo. Este libro no quiere hablar de eso, aunque pasa por eso. Este libro de lo que habla es que, sea cual sea tu edad, tienes elementos para mejorar lo que es la percepción del equilibrio de estar bien, lo que se llama calidad de vida. Creo que estamos en una nueva etapa donde la salud y la felicidad van a ser de alguna manera los objetivos principales, y las empresas tienen mucha responsabilidad con esto.

—¿Cómo pueden las empresas participar del bienestar físico y mental de las personas?

—Hay determinadas cosas que si no cumplen determinadas premisas, ya no son buenas en esencia, aunque puedan ser rentables, o interesantes o lo que se quiera. El futuro es de las compañías que, por ejemplo, defiendan proyectos que cuiden por la salud de sus empleados, mediante un descanso y una alimentación correctas, entre otras cosas. Por contra, no funcionarán aquellas que propongan un proyecto en el que que hay que destrozar medioambientalmente algo, o las que no puedan asegurar la salud de sus empleados porque estos tienen que empezar a las 7 de la mañana y acabar a las 12 y no les permite conciliar con una vida razonable. Los negocios simplemente dejarán de ser buenos si no cumplen una serie de requisitos. Me siento un profeta de esta nueva forma de entender el trabajo.

—¿Por dónde recomienda las compañías empezar a integrar esto?

—Mire, si fuera político, exigiría por Ley que determinadas compañías a partir de un número de trabajadores tuviera una instalación mínima obligatoria en la que cómo mínimo, deberían contar con unas duchas y un vestuario. Yo le puedo demostrar a quien quiera que la gente que lleva una vida sana rinde más en el trabajo, colaboran más entre ellos, presentan menos absentismo laboral. En definitiva, se obtiene una empresa mucho más rentable desde el punto de vista humano y económico.

—¿Qué le advertiría a esas personas que no se mueven y que están diez horas o más sentados al día?

—Que no es que «les vaya a pasar factura», sino que les «está» pasando factura. Le podría dar una lista de diez o doce patologías derivadas de estar sentado sin moverse durante todo el día. Nuestro organismo tiene una capacidad de adaptación enorme, es capaz de sufrir durante mucho tiempo situaciones estresantes, que te llevan hasta el límite. Pero nuestro organismo, como un elemento vivo, esa capacidad de adaptación no es infinita. Cuando rompe, aunque sea con uno de los órganos o sistemas, se empieza a romper el resto, que van como arrastrándose. Por eso es tan importante entender que la vida tenemos que empezar a hacerla un poco más lenta. Y que todo tenga un tiempo de reposo. No solamente por nosotros, sino porque el entorno que se mueve a nuestro alrededor también sale muy beneficiado. Es más, diría que el peor hábito son nuestros horarios. Tenemos unos horarios que no facilitan nada las cosas. Esa comida reglada de dos horas nos mata. Todos los trabajos tendrían que terminar a las 17:00 horas. Teniendo desde las 8:00 hasta las 17:00 una horita en cuadros de quince minutos, en dos de media hora, para tomar algo, para descansar, para charlar, para picar algo rápido. El segundo mal hábito es que nos acostamos tarde. Y eso nos hace disfrutar más de la vida, de la noche, de la cantidad de luz que tenemos en verano, pero eso nos destroza desde el punto de vista laboral y físico.

—¿Cuánto deporte deberían hacer las personas mayores?

—Las personas mayores tendrían que guardar al menos 6 horas a la semana para hacer actividad física. Si no pueden ser seis horas que sean cuatro. Pero todo el mundo debería al menos sacar cuatro horas a la semana de activida física. Es mucho más fácil de lo que parece, aunque a veces parezca que hay que robar el tiempo. No hay excusas. Pero como todo en la vida tienes que partir de un criterio de voluntad.

—¿Cuál sería su consejo para que se lanzaran a realizar un deporte?

—Que busquen una actividad física que puedan hacer a un nivel de capacidad y comodidad. El deporte no se puede hacer con sentimiento de sufrimiento, tienes que ser alguien ya muy experimentado para saber que incluso sufriendo, encima casi te acaba gustando. Pero incluso la persona que empieza debe encontrar placer en el deporte. Creo que lo importante es que nos sepamos mover en unos márgenes donde la felicidad prime sobre el concepto casi patológico de salud (eso que llaman ortorexia). Si pesamos dos kilitos más de lo que debiéramos, no pasa nada. Tenemos que marcarnos una horquilla en la que podamos sentirnos cómodos y de alguna manera podamos sentir que el concepto de salud nos acompaña. No hay que enloquecer. Llevar una vida sana es un plan a largo plazo, tenemos toda la vida para mejorar.

—Para muchos es difícil tener voluntad y sacar tiempo.

—La voluntad es fundamental, pero también compartir. Mi recomendación es que se intente hacer un grupo, buscar dos, tres personas, no hace falta mucho más. Porque la gente al final acaba tirando del grupo o el grupo tira de la gente y eso es muy importante. La mayor parte de los planes de la gente de actividad física se pierden por la rutina, y porque no hay nadie que de alguna forma nos acompañe. Es difícil hasta para los que como yo, hemos sido profesionales. Respecto al tiempo, si la persona es capaz de quitar dos horas el sábado, dos horas el domingo, con que saque una hora el martes, el miércoles o el jueves, ya está en las seis horas, no requiere nada más, ni siquiera grandes gimnasios. En el libro hay una tabla de ejercicios para que no se necesite nada. Y si quiere utilizar pesas, puede tomar un kilo de lentejas, o cualquier cosa que pese un poquito si quiere potenciar el hombro, o el bíceps. Y si no, las mancuernas son baratísimas, lo importante de verdad es sacar una hora u hora y media al día.

—Muchos de los ejercicios que están planteados en el libro se pueden hacer en casa pero cuál sería, digamos, el deporte idóneo para todo el mundo.

—Caminar con una intensidad suficiente, nadar, y montar en bici serían las tres actividades que todo el mundo tendría que hacer hasta que pudiera. A partir de ahí, cualquier cosa. Se me ocurren cien ejercicios para hacer en una habitación de casa. Que no quieres hacer cuádriceps utilizando una máquina, puedes hacer sentadillas en la pared. Esto sería la base sobre la que se puede construir cualquier preparación física sin necesitar prácticamente nada más que tu voluntad, y un mínimo de material (una colchoneta, unas zapatillas que te permitan caminar sin que te roce nada…) durante un par de horas, dos tramos de escalera pasa subir… Al margen de que haciendo deporte vas aprendiendo a hacer deporte, a saber que sí y que no.


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