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¿Debemos temer a la biblioteca virtual de Google?

Patrice Garro Pas de Loup, docente de informática, DUOC UC sede Puente Alto.

Santiago, Chile. 2 marzo, 2010. Con un presupuesto de US$ 150 millones y la idea de crear la librería gratuita más grande del mundo, los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, pusieron en marcha en octubre de 2008 su iniciativa de digitalizar más de 15 millones de volúmenes pertenecientes a las principales universidades del mundo, empezando por Estados Unidos para luego expandirse al resto de los países.

La idea inicial, que no tenía ningún impedimento legal, era publicar sólo las obras que por su fecha de edición ya no estaban sujetas a derechos de autor, y de las demás que sí lo estaban, sólo publicar un extracto del 20% de su contenido, con posibilidad de comprarlas a través de tiendas on-line.

El innovador proyecto prometía ser muy positivo para los usuarios de todo el mundo, ya que se basaba en la difusión de contenidos bibliográficos difíciles de encontrar, la preservación de textos a puntos de desaparecer y en permitir el acceso gratuito de toda la comunidad a millones de ejemplares desde cualquier computador, en cualquier rincón del planeta y sin salir a buscarlos a una biblioteca.

Sin embargo, los acuerdos firmados por el gigante de Internet con cientos de editoriales en todo el mundo están siendo fuertemente cuestionados: desajustes en las compensaciones a cambio de las reproducciones de los textos en formato digital y audio, y zonas grises en la estructura de comisiones por ventas, que rayan en violaciones a las leyes antimonopolio, son algunos de los puntos más polémicos.

Emblemático fue el caso de la editorial francesa editorial La Martinière, tras el cual el Tribunal de Grande Instance de París condenó a Google a pagar una multa de 300.000 euros y a la prohibición total de reproducir cualquier obra francesa sin previa autorización de sus editores, luego de que digitalizara más de 10.000 textos sin este permiso –lo que de acuerdo a la legislación francesa se trató de un acto de falsificación-. Finalmente, la demanda fue acogida sólo para 300 de estas obras.

Sin embargo, la causa más potente del rechazo masivo de más de 6.500 autores al proyecto del buscador, entre ellos los chilenos Alberto Fuguet, Roberto Ampuero, Marcela Serrano y Hernán Rivera Letelier, es que se están infringiendo los derechos morales de sus obras. Pésima calidad en la numerización, copias ilegibles, textos tachados, palabras borradas, comentarios de lectores y la publicación de extractos que desvirtúan totalmente el contenido, además de los derechos patrimoniales respecto del real lucro que recauda Google producto de su venta, justifican aún más esta postura.

Sólo queda esperar que la justicia americana dicte una sentencia que obligue a Google a revisar el acuerdo que firmó con más de 30.000 editores estadounidenses, a definir políticas claras con el fin de proteger más efectivamente los derechos de los autores y evitar la constitución de un monopolio de distribución de libros on-line. Es muy probable que esta decisión comprometa seriamente los futuros proyectos de Google, que se verá ante el dilema de continuar con sus prácticas bajo penalidades financieras extremas.

Patrice Garro Pas de Loup, docente de informática, DUOC UC sede Puente Alto.

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