- Es un hecho que el concepto de virtualización informática avanza sin parar como tendencia a nivel mundial, y particularmente en Chile considerando los beneficios probados en exitosos proyectos de consolidación de servidores, por ejemplo, en empresas de los más diversos rubros y tamaños. Pero, más allá de que la virtualización suene fuerte o sea un tema de moda en la industria TI por estos días, hay cifras que sellan inobjetablemente su positivo impacto en organizaciones.
Santiago, Chile. 5 noviembre, 2009. Por eso no es casual que la consultora internacional IDC sostenga que “la Virtualización será una de las tecnologías más importantes de los próximos años: las ventas de servidores virtualizados moverán un volumen de negocio en 2011 de US$ 5.500 millones sólo el mercado de Europa occidental”. Es una cifra tremenda, pero que se basa en un sólido forecast, respaldado con innumerables casos de éxito registrados hasta ahora en grandes, medianas y pequeñas empresas en todo el mundo que han descubierto las ventajas de esta tecnología.
Y Chile no escapa a esta directriz. La necesidad de renovación tecnológica para la mejora continua y diferenciadora de los servicios de muchas empresas ha llevado a optar en estos últimos dos años fuertemente por la virtualización de su infraestructura TI, considerando además que tener un plataforma TI consolidada involucra una irresistible oferta y, a la vez, una oportunidad de negocio en época de crisis, cuyo slogan es “con poco hago mucho” (hablando de inversión vs. beneficios).
La frase suena ideal para estos tiempos de restricción en el gasto, donde se requiere un retorno más rápido de inversión. Sin embargo, todo indica que la virtualización informática traspasará este axioma y será una tecnología estándar también en futuros tiempos de bonanza. Porque más allá del ahorro monetario en hardware de alta disponibilidad, que en algunos casos alcanza hasta un 70%, el cambio de paradigma viene empujado fuertemente por los beneficios probados en términos de eficiencia que involucra el concepto de “virtualizar”, y que están basados en cuatro grandes áreas de acción:
- Reducir el costo total de propiedad de los servidores y aumentar la utilización del hardware.
- Reducir las caídas de servicios imprevistas con una recuperación ante desastres fiable y rentable.
- Reducir los riesgos para la seguridad y mejorar la capacidad de gestión de los equipos de escritorio.
- Aumentar la productividad, reducir los costos y mejorar la calidad del software.
Lo anterior redunda en que, por mencionar sólo algunos cambios, si antes un data center facturaba US$ 10 millones explotando 10 racks de servidores, hoy puede facturar la misma cantidad sólo con un rack. Otro ejemplo es que si antes se necesitaban cuatro máquinas distintas para hacer correr los sistemas operativos distintos (Linux, Windows, Solaris o Unix), hoy pueden converger todos en una sola máquina.
Si antes mi margen era menor por gastos asociados a consumo eléctrico o a mantención, hoy es mayor gracias a una infraestructura tecnológica “verde” y virtualizada. También si antes las empresas debían bajar temporalmente sus servicios por renovación tecnológica, hoy pueden efectuar migraciones totalmente transparentes gracias a los ambientes virtuales de pruebas tecnológicas, sin mencionar las mejoras en software que involucra para las áreas de desarrollo de las empresas contar con un legítimo “laboratorio de aplicaciones”.
Hoy es la virtualización de Sistemas Operativos lo que mueve a la industria TI, pero mañana serán también los sistemas de bases de datos. Y los proveedores que lideran los desarrollos de nuevas tecnologías, como VMWare, Microsoft, Dell, HP o RedHat, tendrán muchos más competidores también.
De todas formas, los más beneficiados serán todos los mercados verticales y horizontales que podrán optimizar tremendamente sus “granjas” de servidores y efectuar economías de escala en base a una administración mucho más eficiente de su infraestructura TI y a un mejor uso de recursos energéticos, acorde con las exigencias medioambientales de nuestros tiempos.
Por Alfredo Díaz, gerente de IT de Anida.








