- La adhesión a la norma digital y el cambio que se avecina en el mapa de los televisores
- La definición de la norma digital es un tema presente en la agenda de los medios desde hace algún tiempo, pese a que Chile sigue en la incertidumbre. No obstante, es un proceso que avanza tanto en América Latina como en Estados Unidos, donde el cese de las transmisiones analógicas ocurrió la semana pasada. Robert Vélez, gerente de Marketing de AOC para América Latina, da su visión respecto del futuro de la televisión.

Santiago, Chile. 19 junio, 2009. El 12 de junio pasado Estados Unidos vivió un momento histórico en lo que a materia de tecnologías de la imagen se refiere: ese día ocurrió el cese de las transmisiones analógicas –también conocido como “apagón analógico”- y el inicio de las digitales, cambio que será usado tanto para emitir televisión como para servicios de teléfonos móviles. El mundo está viviendo este proceso en forma sostenida y, en un momento en que en Chile esta decisión ha sido suspendida, es relevante analizar los hitos que este cambio conlleva.
Para pasar de transmisiones análogas a digitales, primero se debe definir entre los tres tipos de norma que existen: la ISDB-T (norma japonesa), DVB-T (la norma europea) y la ATSC(norma estadounidense). Cada una ofrece ventajas en costos de inversión inicial, a nivel operativo, facilidad de integración con sistemas actuales y los diferentes servicios que pueden ser ofrecidos gracias a un sistema digital.
Después se debe identificar a las personas que pueden ser afectadas por el cambio. Si el usuario utiliza su televisor para ver canales de televisión abierta, es probable que vaya a requerir un convertidor que modifica la señal de digital a análoga para que sea compatible con su televisor. Para las personas que quieren aprovechar la señal digital -que ofrece una calidad superior al análogo- deben considerar comprar un televisor nuevo con sintonizador digital.
Las personas con servicio de televisión por cable o satélite van a seguir recibiendo la misma señal de siempre (hasta que decidan cambiar) lo cual no afectaría a los suscriptores de estos servicios.
Para las personas que no desean cambiar de televisor va ser necesario que los usuarios se suscriban a un servicio de cable o satélite. Debido a que este cambio se debatió en ese país en torno a la brecha que generaba: se llegó a estimar que 2,2 millones de hogares no estaban listos para esta transición en EE.UU.
Robert Velez, gerente de marketing de AOC para América Latina, describe que “en EE.UU actualmente el 65% de las personas tiene televisores LCD (de 26” hacia arriba) y 35% tiene televisores CRT (de 19” a 36”), por lo que el panorama ya está cambiando definitivamente. Es más, se cree que las ventas de CRT dejarán de registrarse en un corto plazo debido a la norma digital, sumado a que el precio de los LCD llegará a igualar el costo de CRT.”.
Asimismo, el ejecutivo agrega que “desde que el gobierno anunciara la fecha oficial de cambio 100% al formato digital, es decir, hace casi un año atrás, el mercado comenzó a reaccionar prohibiendo la importación de televisores CRT y LCD sin sintonizador digital”.
Estos cambios fueron generando, indica Velez, un escenario más apropiado para el cambio completo en las transmisiones, el que implica una serie de ventajas que deben tenerse en cuenta: calidad óptima de imagen, posibilidad de ampliar la cantidad de programas y canales y servicios asociados que irán sorprendiendo a los consumidores a medida que la industria renueve su oferta.








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